Un día en la cocina
El otro día llegué a casa con un hambre de perro, así que abrí la nevera.
-Estante nº 1. Dos tomates y un pimiento verde.
-Estante nº 2. Una lechuga y tres yogures semidesnatados.
-Estante nº 3. Los restos de una tableta de chocolate.
-Estante nº 4. Unos filetes milanesa para mañana.
Alguna botella de gaseosa, el bote de mayonesa y una docena de huevos. Solución: la despensa. En la despensa lo único que me atrajo fue una lata de atún. Sí, ¿qué pasa?, ¿nunca has estado hambriento?. Pues me hice con dos rebanadas de pan de molde, las unté con mayonesa y le mandé la lata de atún. Y hala, ¡a la tostadora! Saco mi supersandwich humeante. Lo parto en dos mitades y se deshace del interior aquella capa de finales de verano. Fue fundarlo en la mesa y...
Tras unos segundos masticando siento algo duro crepitar. Escupo en una servilleta y... ¡Una espina!.
En un principio se me quitó el hambre, pero después reflexioné un rato y me alegré: ¡¡recórcholis, que no es atún de laboratorio, es atún auténtico!!
miércoles, septiembre 27, 2006
viernes, septiembre 01, 2006
El show debe continuar
Uno está enamorado cuando se da cuenta
de que otra persona es única
(J. Borges)
Ya subes el telón y me transformo
de a poco y con temor en tu Romeo.
Despide a esos actores de reparto,
vivamos un papel protagonista.
Tengo escrito el guión de nuestras vidas,
con escenas indelebles y sin focos.
Me darás el pie si me equivoco
o se queda en blanco la memoria.
Improvisa un Cabaret en mi butaca
para leer la acotación de tus piernas.
Mi amor será de aforo ilimitado.
Tan grande, que no exista el entreacto.
Ni es drama ni es estilo Stanislavski,
es beber de tu sonrisa en la platea.
Déjame ser el fantasma de tu ópera
y arrancarte el sueño sin reproche.
Ay, dime. ¿Me dejarás ser tu poeta
y escalar en tu balcón a medianoche?
.
.
.
.
Tipo de texto:
¿humor? absurdeces,
Poesía
jueves, agosto 31, 2006
Nada nos hace envejecer con más rapidez
que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.
Lichtenberg
Es sobre el tupé de las niñas
donde se apoyan el pijerío
y las ganas de Reggaeton.
La gomina, mixtura de agobios
y reflejo de una sociedad nauseabunda,
busca la fotografía perfecta,
el gélido instante de un rostro
que quiere ser la nada,
un destello de profanada belleza.
La quimera de vapor
que se riza de mentiras,
se viste de Zara las ojeras
y de Jack Jones las arruguitas.
Yo seré tijeras y haré un inciso
en el canceroso glamour,
y montaré en Júpiter
un salón de belleza
para extirpar la alopecia
del planeta Tierra.
Para todos los que en alguna ocasión
sintieron angustia al decir adiós.
Porque yo un día la sentí,
y escribí este poema.
Para los corazoncitos
con los que me encontré
en mi camino, les quiero.
Esto no es un adiós, es...
un hasta luego.
Es así
Si la luna se emancipara esta noche,
cogería el tren del olvido.
Si los minutos se fugasen como verbos,
remendaría los ajuares del ayer.
Pero la luna cubre
con su manto de plata,
y veo los momentos
correr en sus jacas de caballo
y tus ojitos de agua viva,
rellenos de memoria.
Echaré de menos las miradas,
los papeles, las palabras.
Echaré de menos tus abrazos, tus tequieros.
Echaré de menos tus juegos
a la sombra de un examen,
al tiempo de un recreo.
Es así,
el ciclo de la vida –dicen-.
Los paisajes mudan de color
y se intercambian, tuercas del olvido.
Es así,
nos lleva el viento
con su brisa de sal
y escamitas de nostalgia.
Es así, amigo.
Llegó el día de los pañuelos enrollados,
de las voces de aeropuerto.
Me despido de ti.
Te vas entre las gentes,
oliendo a nuevo,
oliendo a cambio,
a despedida.
…Es así.
Duérmete niña, duérmete ya,
que viene el coco y te comerá...
La Verdad con mayúsculas
La verdad me da pena.
La mezo en mi cuna, como a una niña.
La resguardo.
Y ellos…
Ellos la muerden, la pisotean, la relamen.
Diente de cuchillo. Sable de acero.
Par de lenguas quemaría yo,
al rojo vivo.
Disfrutan de su tortura,
del mortuorio fin que la depara.
Y yo la acaricio,
le hago trenzas, como a una niña.
La mezo.
Y ellos…
Ellos, lobos todos, sedientos de sangre.
¡Violadores!, ¡asesinos!
Pederastas que se follan en la cuna a la verdad con trenzas.
Acaricio sus patucos.
Espero, algún día calce.
Y yo lloro,
como buena madre,
junto a la cuna vacía.
Cantando una nana, para que siga dormida.
Algún día
Que la cicuta madrugue sobre las horas.
Que las lumbres se plaguen de injusticia.
Que los mares se cierren en la erección de la vida.
Y entonces, al fin,
que los pastos recoman en los portales
tocando el sereno apaciguado
de terrores insospechables,
acariciando como locos la caverna del mundo,
oscura y temblona.
Que destroces la lona de mis cinco sentidos.
Que lubriques de lluvia el camino.
Que ramifiques mis pecados y mentiras
para el amparo de algunos viejos de bastón débil que,
en su día, cuidaron retoños de vida,
destellos de luz embarazando la lucha insaciable,
interminable e inagotable
del círculo refulgente
de calores y agonías.
Para que llegue el estrecho final
que agudizan los oídos
en el peor y más siniestro
de los chirridos estridentes,
como escupido con asco y saliva.
Para que algún día la guadaña se cuele callandito,
bajo el dintel de mi puerta,
mostrándose osuna y rapaz,
ávida y venenosa.
Para extirpar mi juventud
y enmarañar mi rastro
sobre el mausoleo de los muertos.
Que la cicuta madrugue sobre las horas.
Que las lumbres se plaguen de injusticia.
Que los mares se cierren en la erección de la vida.
Y entonces, al fin,
que los pastos recoman en los portales
tocando el sereno apaciguado
de terrores insospechables,
acariciando como locos la caverna del mundo,
oscura y temblona.
Que destroces la lona de mis cinco sentidos.
Que lubriques de lluvia el camino.
Que ramifiques mis pecados y mentiras
para el amparo de algunos viejos de bastón débil que,
en su día, cuidaron retoños de vida,
destellos de luz embarazando la lucha insaciable,
interminable e inagotable
del círculo refulgente
de calores y agonías.
Para que llegue el estrecho final
que agudizan los oídos
en el peor y más siniestro
de los chirridos estridentes,
como escupido con asco y saliva.
Para que algún día la guadaña se cuele callandito,
bajo el dintel de mi puerta,
mostrándose osuna y rapaz,
ávida y venenosa.
Para extirpar mi juventud
y enmarañar mi rastro
sobre el mausoleo de los muertos.
Mientras Elena discutía con su novio, Marcos lloraba por la ausencia de su celular. Su madre lo iba a matar. Mientras tanto, Pedrito berreaba por la bola de helado en mitad de la calle real y, dos minutos más tarde, Yin Zhu Ni descubría la fórmula matemática que aceleraría el proceso de lactancia de una oveja. A 400km de distancia viajaba la emperatriz rusa para dar una charla sobre las nuevas tecnologías en Tahití. Un instante más tarde, la madre de Safiya caminaba durante horas en busca de unas gotas de agua en la sabana. Mientras, Safiya, moría lapidada al sur de África. Pero a nadie le importaba. Jorge de León, el vicepresidente de la asociación "Unidos por la paz", vociferaba a su secretaria por haber traído, la muy estúpida, caviar rancio. A la señora Stuart le robaron, dos malhechores, la barra de pan para su marido que vivía en los suburbios de Londres; el pobre deliraba en su lecho de muerte con un cáncer en la próstata sin cesar de acariciar a su gato, hambriento como estaba…
Elena, su novio, Marcos, la madre de Marcos, Pedrito, Yin Zhu Ni, la emperatriz rusa, la madre de Safiya, Safiya, Jorge de León, su secretaria, la señora Stuart, los malhechores, el marido de la señora Stuart, su gato…
Ellos no morirán, estoy seguro. No mientras yo me acuerde de ellos.
Elena, su novio, Marcos, la madre de Marcos, Pedrito, Yin Zhu Ni, la emperatriz rusa, la madre de Safiya, Safiya, Jorge de León, su secretaria, la señora Stuart, los malhechores, el marido de la señora Stuart, su gato…
Ellos no morirán, estoy seguro. No mientras yo me acuerde de ellos.
miércoles, agosto 30, 2006
Hoy
Hoy el destino carcome tu sombra,
la devora, la tergiversa.
Hoy el sol se pone gris
y atardecen tus mejillas.
No sé si coger el teléfono
o dejar pasar las horas.
Hoy no llueven mis ojos,
hoy no arde mi conciencia. Hoy…
Tus labios se derraman
como algas submarinas,
como mermelada fresca.
Ya no amo, ya no quiero.
Hoy entierro tu nombre
en el fondo de esta botella.
Hoy muere la saliva
que enjuaga tu dulzura.
Hoy los pájaros no cantan,
hoy se pierde tu sonrisa.
Hoy desovan tus cabellos
y se esparraman por la tierra.
Hoy lo absurdo se hace aire.
Y vuela.
Hoy el destino carcome tu sombra,
la devora, la tergiversa.
Hoy el sol se pone gris
y atardecen tus mejillas.
No sé si coger el teléfono
o dejar pasar las horas.
Hoy no llueven mis ojos,
hoy no arde mi conciencia. Hoy…
Tus labios se derraman
como algas submarinas,
como mermelada fresca.
Ya no amo, ya no quiero.
Hoy entierro tu nombre
en el fondo de esta botella.
Hoy muere la saliva
que enjuaga tu dulzura.
Hoy los pájaros no cantan,
hoy se pierde tu sonrisa.
Hoy desovan tus cabellos
y se esparraman por la tierra.
Hoy lo absurdo se hace aire.
Y vuela.
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